Serpentinas y levante

8 02 2010

Recuerdo que de pequeña confundía las calles y no me atrevía a pasear por el laberinto sola, así era como yo llamaba al casco antiguo de Cádiz. Era incapaz ubicarme, para mí todas las plazas eran la misma cuando subía la marea de papelillos. Echo de menos hundir mis pies en ellos y quedarme con las ganas de tumbarme como si de una piscina de bolas se tratase. Nunca lo llegué a hacer, pero se me pasó por la cabeza mil veces.

Lo que sí retengo en mi cabeza son los disfraces, cientos de ellos: pintorescos y originales. No, admirable es la palabra. Y es que cada año, miles de personas esperan con impaciencia las letras de unos amantes bienaventurados que cantan lo que pocos se atreven a decir en prosa. Sorprenden y hasta incluso deslumbran a personas, que como yo, disfrutan con el 3×4

Esta semana se figura tranquila, sin preocupaciones de ningún tipo que me prohíban ver las agrupaciones que nos trae el 2010. Al parecer un año que pinta mejor que otros pero que comienza de manera similar: Yo plantada en el sofá y  acompañada del calor familiar o al menos de mi padre. Un gran hombre del barrio de la viña y carnavalero en su justa medida. Le agradezco enormemente que haya compartido conmigo sus raíces y adoro poder ver en su rostro una sonrisa amplia, una carcajada limpia o unas lágrimas sinceras al escuchar las letras de este concurso magistral.

“Papá, ¿Quieres ver conmigo el Carnaval?”

Sólo en Cádiz con esa gracia y con ese arte,
las serpentinas dibujarán formas con el levante.

Beatriz H.C.





¿Problemas Sexuales?

31 01 2010

La comunicación es la base de toda relación y así nos lo demuestra la fabulosa serie de “Dime que me quieres” (Tell Me You Love Me). Título interesante y que da mucho juego, pero más aún lo da su argumento, que por supuesto no deja indiferente a nadie.  Toca con total libertad los problemas de la vida cotidiana de tres parejas de 20, 30 y 40 años. No entraré en demasiados detalles, que para eso están las sinopsis.

Un tema tan normal como es el sexo deja de ser tabú en esta increíble serie estadounidense. Muy criticada por mostrar escenas muy explícitas y quizá sea esa la razón por la que no la veremos muy a menudo por canales de televisión, al menos en España. Su forma de mostrar los problemas amorosos y sexuales es directa,  tal vez algo comprometedora. Pero no encontraréis una serie tan cercana y que os identifiquéis desde el primer capítulo, os lo aseguro. Hay cientos de detalles que te hacen reflexionar y que te permiten observarlos y analizarlos desde una perspectiva más objetiva.

Rompe con los esquemas, con los arquetipos, estereotipos y prejuicios que la sociedad ha ido creando a lo largo de muchas generaciones. Pero ya es hora de despertar y ver la realidad que puede afectar a cualquier pareja. Esta obra está dirigida y producida por un inmenso grupo de mujeres. Créditos que han sido reprochados y que ha llamado mucho la atención, y yo me pregunto… ¿Por qué?  ¿Acaso sabéis si “Perdidos” (Lost) lo ha dirigido un hombre o una mujer? Qué fácil es decir con tono sarcástico que es otra “genialidad” como “Mujeres Desesperadas” o “Sexo en Nueva York”. Las creaciones son buenas o malas, al gusto del consumidor y no del sexo en cuestión de su creador.

Cada cual que se guíe según sus pensamientos y creencias pero vida y sexo están íntimamente relacionados, al menos eso es lo que propugna el gran eslogan de la serie: Sex. Life. Disfruten de su vida (sexual o no) en la medida de lo posible, y a poder ser échenle un vistazo a la serie “Dime que me quieres”.





Dulce Palacio de Cristal

29 01 2010

Quiero desvanecerme en el tiempo y volar entre las sábanas. El viento decidirá el rumbo y el ritmo, no hay que pensar en nada más. Lo onírico me susurra al oído que ya es hora de ir a la cama, al palacio de cristal. Lugar donde se hacen realidad mis más oscuras fantasías y mis deseos más ocultos. Marcharé a dormir pronto, pero sólo dame un tiempo más. Unos minutos que saben a gloria pero que tienen complejo de estrella fugaz.

En mis sueños te prohíbo que aparezcas así, de repente, como si nada. No tienes derecho a decirme con qué soñar. No sé muy bien cómo… lo consigues. Logras desafiarme, controlar la historia y hacerte protagonista sin apenas consultarme. Si durante el día no estás en mi mente, ¿por qué me visitas por las noches?

No hay que darle vueltas.

No tiene sentido, de hecho, no quiero ni que lo tenga.

Beatriz H.C.





Aún así, Te me escapas

24 01 2010

Soñó que pudo tenerle pero la despertó la luz del mediodía. Las sábanas conservaban un dulce olor a amor. El mismo que se entregaron mutuamente en la noche. La chica, a pesar de la claridad que entraba por la ventana, concilió el sueño un rato más.  Después de un par de horas se dirigió a la cocina. Allí las mañanas aparentan ser siempre tan frías sin el calor del café. Un buen café sin apenas cafeína y con más leche que azúcar. Ella confesó que no le agrada demasiado y que sólo lo tomaba para acompañarle y para mantenerse despierta. Ya era hora de una ducha caliente que  empañaran  esos cristales vacíos. El vaho nublaba la imagen de la protagonista, y ella, sin secarse y desnuda, escribió: “Buenos días princesa”. Con los ojos completamente cerrados y con un dedo dibujó lentamente un corazón pequeño. Se marchó sin decir nada, sin hacer ruido, sin que pudiera decirle adiós. Ella juró estar segura de que él  estuvo allí, de que no era un sueño. Se lo dijeron las sábanas, el café y el espejo. Entre lágrimas verdaderas y gotas de agua pudo decir en su último aliento y con un último suspiro:

“Te sueño y te reinvento, y aún así, te me escapas…”

Beatriz H.C.





Coincidencias

18 01 2010

Las coincidencias hablaron más de la cuenta a pesar de que nosotros coincidimos sin apenas hablar. Qué más da si le conocí en un bar, en una fiesta, o en un simple autobús… lo que realmente importa es que pude conocerle

Quizás hemos estado caminando por las mismas calles, bañándonos en las mismas playas… y nosotros sin percatarnos. Qué torpes…  puede que hayamos tenido la posibilidad de conocernos mucho antes… pero el destino no lo quiso así.

La fortuna de esa noche no la puedo comparar con ninguna otra. Esa ocasión fue más que especial: nuestras miradas bailaban con nosotros y la magia hizo el resto.

Quiero volver a encontrarte, quiero buscarte entre la multitud, quiero saber que estás ahí y saber que puedo bailar contigo… una vez más.

Beatriz H.C.





Con la mente en blanco

10 01 2010

Prepararos para la entrada más insignificante e insulsa de todo el blog: Hablaré del tiempo, (sí, del tiempo atmosférico) pero sólo es por “romper el hielo”… ya sabéis. La inspiración se me fue, la cabeza está en otro sitio y los minutos cada vez se me hacen más valiosos.

Esta mañana miré por la ventana y noté algo distinto… Aunque muchos ya lo supieran, el frío llegó sin avisar. El viento siguió dando guerra por el sur, pero aquí me encontré unas sorpresillas pequeñas y blancas. Mi sonrisa detrás del cristal aumentaba conforme iba viendo más nieve caer. Sí, nevaba en Sevilla, sin embargo no se amontonó en las calles. Y aunque hubiese ocurrido… hoy me hubiera negado bajar. El frío aún me puede, pero… ¿Quién sabe? Quizás me atrevería.  Lo que sí hice fue prepararme un Cola-cao calentito y  resguardada del frío y tranquila por el examen de mañana me pareció la mejor manera de acabar el fin de semana. Todo un lujo para mí.

Seguiré con la mente en blanco, en la nieve quiero decir. Bueno, ¿a quién engañar? Si no escribo, es por algo. Pero no me quejo, las cosas no van mal… Precisamente estoy muy contenta pero soy incapaz de escribir nada. Ni nada agradable ni nada insoportable.

2010 no puede ser el año en el que abandone mi blog… no lo permitiré. Pero admito que prefiero dejar pasar el tiempo a escribir entradas tan triviales como la de hoy.

Me disculpo, no se volverá a repetir.

Beatriz H.C.





Amor: Eso que el corazón ansía dolorosamente.

6 01 2010

Mi corazón no desea llenarse de cajas vacías. Los trastos inútiles no me sirven para cambiar mi forma de ver la vida, de  encontrarme conmigo misma ni de apreciar lo que hay a partir de mis pies. Lo material puede que nos dibuje una sonrisa, pero se esfuma en cuestión de segundos.  La que permanece en nuestros rostros, aquellas sonrisas que perduran son las que acompañan a las caricias del alma.

Beatriz H.C.

Aconsejo sin lugar a dudas leer la interpretación de J. M. Coetzee de la fotografía realizada por Robert Doisneau. (arriba):

Su beso no es solo de pasión: con ese beso se anuncia el mismo amor. Uno puede reconstruir más o menos la historia de la pareja. Son estudiantes. Han pasado la noche juntos, su primera noche, se han despertado abrazados. Ahora tienen que ir a clase. En la acera, en medio de la muchedumbre matinal, de repente el corazón del chico se siente inundado de ternura. También el de ella, ella está dispuesta a entregarse a él un millar de veces. Así que se besan.

En cuanto a los transeúntes y la cámara que está al acecho, no podrían importarles menos. De ahí, ‘París ciudad del amor’. Pero podría suceder en cualquier parte, esa noche de amor, ese arrebato de sentimiento, ese beso. Podría haber sucedido en este mismo hotel, sin que nadie se percatara ni lo recordara, salvo los amantes.

Link de referencia:
http://www.diariosur.es/20080919/cultura/beso-hotel-ville-20080919.html





¡Sálvese quien pueda!

2 01 2010
Descubiertos desde hace tan poco, Vetusta Morla me han conquistado (y muchos ya lo saben ya…). Sin querer las letras ya las hice mías y esta vez lo demuestro con la canción de ¡Sálvese quien pueda!
Disfrútenla en la medida de lo posible.

Como Morla Vetusta!

Puedo volver, puedo callar, puedo forzar la relidad.
puedo doler, puedo arrasar, puedo sentir que no doy más.
puedo escurrir, puedo pasar, puedo fingir que me da igual.
puedo incidir, puedo escapar, puedo partirme y negociar la otra mitad

Puedo romper, puedo olvidar, puede comerme la ansiedad.
puedo salir, puedo girar, puedo ser fácil de engañar.
puedo joder, puedo encantar, puedo llamarte sin hablar.
puedo vencer, puedo palmar, puedo saber que sin vosotros duele más.

Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡sálvese quien pueda!

Puedo torcer, puedo lanzar, puedo perderme en la obviedad.
puedo servir, puedo cansar , puedo saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz, por hacerlo a mi manera.
¡hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!

Puedo torcer, lanzar, perderme en la obviedad.
Puedo servir, puedo cansar , saber que sin vosotros duele más.





Así soy y así fui.

1 01 2010

Antes que nada, me disculpo por ser tan exigente en la calidad de la foto. No ha sido fácil conseguir este resultado, díganselo a mi familia, que hizo el intento de sacarme “natural”, misión imposible después de las campanas. ¿La razón? Aún no la sé ni yo. Seguramente siga siendo poco fotogénica.

Quiero antes aclarar que no ser fotogénica no me impida realizar de una tacada 400 fotos de las cuales solo se salven a lo máximo 10 decentes, y que éstas pasen a un siguiente filtro: Photoshop. Sí, admito que las retoco, ese es mi hobbie y probablemente la base de mi futuro. Pero aún así intento ser fiel a mi imagen.

Ya aprendí la lección, por ejemplo, retocar excesivamente la nariz traía problemas:  indignación y rechazo por parte de la gente al ver la imagen, por no hablar de la baja autoestima al comparar el resultado con la realidad. Con los años aprendí que mi nariz es perfecta, dentro de mi rostro, funciona perfectamente teniendo en cuenta que el resto de mis rasgos son de la misma proporción.

Por ese motivo, cuando retoco suelo abarcar los parámetros cromáticos y compositivos principalmente. Es decir, cuido lo que aparece en la imagen, no lo transformo, sólo lo adecuo a lo que quiero plasmar. Es sencillo, si quiero, como este es el caso, mostraros el elegante vestido que seleccioné para  nochevieja me siento obligada a elegir un buen fondo, que no distraiga sobre el elemento en cuestión.

El escenario de un cuarto de baño no es precisamente un lugar “elegante”. Discúlpenme, soy demasiado perfeccionista, detallista y exigente conmigo misma y mi trabajo. Cuido los detalles más mínimos, supongo por mis influencias estéticas y artísticas o tal vez porque quiera “venderme bien” (ya sabéis, cosas de publicistas).

El vestido no tiene mucho más, negro, sencillo, sin marcar nada. Los complementos brillantes,  todo a juego y en sintonía: elegancia con toques de luz. Como podéis ver también el maquillaje y la peluquería fueron cuestiones menos tratadas, menos complejas, la idea era dar una imagen natural de mi. Este pequeño y último párrafo es lo único que  puedo escribir realmente de cómo iba en nochevieja, realmente era una excusa para hablar de otro aspecto de mi personalidad. Así soy y así fui. Sencilla pero muy compleja.

Beatriz H.C.





Ya es la hora…

31 12 2009

Tilín Tilín. Suenan las campanas, ya es la hora… Esta noche es como cualquier otra pero hagamos de este año uno inolvidable, recordémoslo como “el año que conocí… que visité… o que ví…” aquello que una vez imaginamos. Ojalá todo este nuevo año sea un sueño muy dulce… para comerlo con ganas y saborearlo hasta el final.

Sólo si de verdad nos ha encantado… podremos repetir  con más de lo mismo.